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Del narcotráfico su inteligencia 

Suerte de principiante: el desastre natural eclipsa el desastre político. El gobierno de Morales debe agradecer a la Pachamama por las lluvias que causaron el mega-deslizamiento en La Paz y mandaron a segundo plano de la agenda pública la penetración del narcotráfico, nada más ni nada menos que, en el cerebro de la lucha antidroga. De otro modo, en este momento, el MAS hubiera estado languideciendo en la arena mediática.
La detención del general René Sanabria Oropeza, equivale a los casos “Huanchaca” y “narcoavión”, que involucró al MNR; y narcovínculos, que abatió al MIR. Cierto, el policía detenido en Panamá, acusado de narcotráfico, no es militante del MAS, pero era hombre de confianza del Gobierno porque ocupó un “cargazo”, no por azar del destino o una orden de destinos, sino por decisión política del Ejecutivo.
¿Sabía el Presidente de Sanabria? ¿O fue nombrado a sus espaldas? Si define cargos menores y hasta candidatos del último municipio, Morales tendría que haber participado en la nominación. Además, sólo a una persona de alta confianza (como a él le gusta) se le puede dar la gran responsabilidad de hacer el trabajo de inteligencia contra un mal que es considerado como el talón de Aquiles de un gobierno, cuyo conductor tiene como fuente mítica de poder la coca y como origen político, los cocaleros, y como estigma (injusto desde todo punto de vista): el narcotráfico.
¿Quién nombró a Sanabria? Insisto ¿Quién creyó que el mejor alumno de la DEA era tan brillante e iba a reemplazar a la propia DEA? ¿Quién hipnotizó (léase narcotizó) con sus arrullos a todo el Ejecutivo para darle tanta confianza a Sanabria? ¿O la DEA infiltró al MAS con su mejor alumno para vengarse de las afrentas de Morales? (Memoria, tesis Levín: el panameño Manuel Antonio Noriega era aliado clave de Estados Unidos, luego, ese mismo país, lo acusó de narcotráfico e invadió Panamá para detenerlo) Al margen de las respuestas, el organismo antidroga estadounidense demostró que puede operar en Bolivia sin necesidad de estar aquí. Lo más probable es que sigue teniendo agentes a control remoto.
La DEA armó el operativo sin la participación de Bolivia (ni siquiera por respeto). Prueba de desconfianza total hacia las autoridades nacionales, quienes ni se enteraron de la orden de detención internacional que había contra Sanabria desde el año pasado. ¿Creía que si informaba al gobierno éste iba a encubrir el caso para evitar el escándalo? ¿Temía que se iba a enterar Sanabria, vía gobierno, y darse a la fuga? Digamos que no coordinaron el operativo porque no hay embajadores de Bolivia y Estados Unidos en ambos países.
¡Alucinante! El cerebro antidroga hacía inteligencia para los narcos. Les daba las claves para burlar a su propia institución: la Policía; y manchar la imagen de su gobierno: el del MAS.
El panorama es más deprimente si consideramos el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (ONU), que señala al gobierno boliviano de haber permitido la multiplicación de las plantaciones de la hoja de coca, cuyos productores, al menos algunos de ellos, encubren el narcotráfico, según una autoridad de gobierno (Luis Cutipa). Es más grave todavía el tema, si tomamos en cuenta las plantaciones de marihuana y pozas de maceración hallados en comunidades rurales y la presencia de cárteles en Santa Cruz.
Se prendió la luz roja, la coca subió a Evo Morales y la coca lo puede bajar si no dispone una seria estrategia de lucha contra el narcotráfico con la participación de representantes de la sociedad civil porque ya no hay confianza ni en la policía ni en los cocaleros. Mejor si propugna la legalización de las drogas. La seguridad del Estado está en riesgo, pero aún hay tiempo de evitar la “mexicanización” de Bolivia.

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