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Electores divididos en tres

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Andrés Gómez Vela
El electorado boliviano está dividido, por ahora, en tres grupos: un 30% constituye el denominado voto duro del MAS. Otro 30% el también voto duro de la derecha. El restante 40% es el voto oscilante que puede inclinarse por una u otra fuerza o sencillamente quedarse en blanco (Tinku Verbal, 12 de agosto de 2012). El primero y el segundo son más emocionales que racionales. El tercero es más racional que emocional.
¿Quiénes constituyen estos grupos? Ya se sabe que el espacio geoelectoral del primer tercio está en el área rural, donde el candidato del MAS, Evo Morales, es la figura consagrada. Obvio que también hay bolsones de esta tendencia en las capitales de departamento y las ciudades intermedias. La derecha difícilmente podrá perforar esta preferencia, aunque nomine una gran cantidad de candidatos de extracción indígena. Pero nada es imposible en política, dependerá de la estrategia electoral que proponga y del discurso que plantee.
El otro 30% del electorado (según encuestas) no votará por nada del mundo por el candidato masista. Así quede demostrado que Morales ha sido y es el mejor presidente de Bolivia, este grupo no le dará su respaldo. Bajo el fin justifica los medios, puede que juegue al voto útil y decida apoyar a un postulante con el que no se identifica ideológicamente, pero sabe que es la vía más posible para derrotar al régimen oficialista. En otras palabras, no querrá desperdiciar su voto en el candidato de sus entrañas sociales porque no tiene posibilidades reales.
Entre estos dos grupos hay electores fundamentalistas que sobreponen sentimientos en lugar de pensamientos. Vale decir, hay gente que votará por Evo por indígena originario campesino; pero también hay gente que no votará precisamente porque es “indio”. Por supuesto, en ambos bandos existen personas que tienen bien fundamentado su voto.
El restante 40% no tiene esas características, es más racional y puede definir su voto en función de proximidades ideológicas, afinidades, agradecimientos, temores, identidades, principios. Debido a su nivel lógico y psicológico es muy difícil de ser conquistado, no entrega fácilmente sus votos por el estomago ni a cambio de regalos u obras. Pone en la balanza los valores morales de los postulantes y observa las confianzas que han generado. Ahora mismo, un día apoyan al gobierno, otro día no. Este grupo se encuentra en gran medida en las áreas urbanas, pero también ha surgido en el espacio rural. Ha sido determinante en el 64% alcanzado por el MAS en 2009.
En caso de que haya tres candidatos con perfiles claramente marcados, el voto se puede dividir en tres porciones. Pero también es probable que algunos del segundo grupo migren a la opción de centro y conciliador para buscar la segunda vuelta y derrotar a Morales. En cambio, el primer grupo no migrará hacia ninguna opción que no sea su candidato. Retomando la teoría mirista se puede producir un “triple empate”, lo que significaría una segunda vuelta entre los dos primeros. Salvo que Morales reconquiste corazones con acciones y procedimientos democráticos, más que con satélites y teleféricos.
En caso de que haya solamente dos candidatos con opciones reales (porque habrá candidatos para la estadística) puede ser que gane el MAS con buena diferencia porque muchos electores de ese 40% votará por esa opción a pesar de Morales para evitar el retorno de la derecha a Palacio. Pero también es posible que opte por el otro candidato para frenar inconstitucionalidades, arbitrariedades, oscuridad e ineficiencia del MAS en la administración del Estado.
Los masistas están seguros de tener a la mayoría del electorado. No se dan cuenta que hay una especie de espiral del silencio entre ese 40%, que no cree que Evo sea imprescindible. Hay gente que piensa, cualquiera menos él, como el 2005, cuando dijo cualquier, menos los tradicionales.  

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Rympa
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