Impactos socio – ambientales de la soya transgénica

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Entrevista de José Luis Saavedra con Sara Crespo

El propósito de esta conversa es discurrir en torno a las consecuencias socio-ambientales que entraña la reciente autorización, por el gobierno de Bolivia, de la soya transgénica ¿sólo? para la preparación del combustible biodiesel y el consiguiente incremento de la frontera agrícola en al menos 250.000 hectáreas.

¿Quién es Sara Crespo y cuáles son sus áreas de trabajo?

Mi nombre es Sara Crespo. Yo trabajo hace 12 años en PROBIOMA (Productividad, Biosfera y Medio Ambiente), desde donde tenemos como dos áreas principales de trabajo: la agroecología y el monitoreo socio-ambiental. Nosotros hemos hecho, además de la propuesta agroecológica, el monitoreo y el seguimiento a lo que es el ingreso y el avance de la producción de transgénicos en nuestro país. Y también hemos monitoreado los impactos sociales y ambientales que este modelo de producción ha ido generando tanto aquí como en nuestros países vecinos, en todo el cono sur de América latina, ya que están aquí los principales productores de soya a nivel mundial (Brasil, Argentina y Paraguay).

¿Cuáles son las principales consecuencias del cultivo de la soya transgénica?

Sara Crespo – Activista agro ecología y miembro de Probioma

El anuncio del decreto (supremo) que próximamente va a ser emitido nos dice que se va a aprobar dos nuevos eventos de soya (Intacta: semilla resistente a las plagas y HB4: grano tolerante a la sequía), supuestamente para la producción de biodiesel. Nos dicen que teóricamente no va a ser para la alimentación sino sólo para la producción de agro-combustibles. Y para esto nos dicen que se va a deforestar, se va a ampliar la frontera agrícola, en al menos 250 mil hectáreas, lo cual implica una mega deforestación, es decir acabar con 250 mil hectáreas más de bosque de los que ya se están dañando con el etanol (recordemos la promulgación de la Ley de Aditivos de Origen Vegetal N° 1098[1]), o sea seguimos sumando el grave tema de la deforestación.

Así, uno de los primeros puntos en el tema ambiental, que nos llama mucho la atención de esta propuesta, es que con la excusa de la aprobación de estos dos nuevos eventos, de que se necesita una soya resistente a la sequía porque los productores están teniendo pérdidas por la sequía, se va a generar una mega deforestación y no se hace el análisis de que los bosques son los que nos aseguran humedad y son los que nos aseguran lluvia.

Si cada año tenemos más sequías es precisamente por este avance de la frontera agrícola, por esta deforestación descontrolada e irracional, que es activamente impulsada por el empresariado y el gobierno. Entonces, ese es uno de los primeros puntos, la mega deforestación y la ampliación de la frontera agrícola implica la disminución de la humedad, la disminución de lluvias, por ende la disminución del agua. Eso por un lado.

Por otro lado, (la soya transgénica) implica mayor uso de agroquímicos, está comprobadísimo en todo el mundo que la producción de transgénicos lo último que genera es la disminución en el consumo de agroquímicos, sino todo lo contrario. Todos los transgénicos que nos venden están asociados a algún agro-tóxico y estos agro-tóxicos nos contaminan los suelos. Las 250 mil hectáreas que se van a destruir va a ser por la contaminación de los suelos y así se van a contaminar aún más nuestras aguas.

En muchos países ya se han hecho estudios que nos demuestran que incluso en la leche materna se encuentran residuos del glifosato (cfr. “Herbicidas Tóxicos Presentes en la Leche Materna, Placentas y Cordón Umbilical de Mujeres Embarazadas”, Mercola, 12 mayo 2014), que es uno de los principales químicos asociados a la producción de transgénicos. Entonces, esos son los impactos que nos traen, las 250 mil hectáreas más de destrucción, de contaminación, de mayor sequía, de más vientos en Santa Cruz. En Santa Cruz los vientos se sienten cada vez más terribles, causan más destrozos y eso es porque se está acabando con todos nuestros bosques.

A nivel económico, nos dicen que es para dejar de importar diesel y no toman en cuenta que tanto para el avance de la frontera agrícola, es decir para tirar abajo todo el bosque, las formas en que lo hacen es con cadenado, es decir con dos tractores que van arrastrando con cadenas y tirando abajo todo el monte, ¡esos tractores utilizan diesel! Y para todo el proceso de producción agrícola se utilizan maquinarias que usan diesel.

También existen muchos estudios que prueban que el consumo de diesel para la producción de biodiesel de soya, en el caso de la soya, es mayor, o sea no es rentable, no vamos a dejar de importar diesel, vamos a necesitar diesel para poder alimentar toda la maquinaria que va a utilizarse para la producción de más soya transgénica. Y además el biodiesel que se va a producir no es para motores que van a ser 100% biodiesel, es para agregar un 5% al diesel que se va a seguir importando, es decir que económicamente no es una propuesta rentable para el país, ambientalmente es catastrófica y en el tema social todos los impactos que trae la soya en cuanto –decíamos- al severo empeoramiento de la salud.

Está, además, el tema del empleo, siempre nos hablan que es para mejorar las condiciones de vida de los productores, ¡eso no es cierto! 250 mil hectáreas no van a ser para que produzcan pequeños productores, la soya no es de producción campesina, ¡es de producción industrial!, es decir que utilizan muy poca mano de obra y mucha maquinaria.

Convenimos, entonces, en que la soya transgénica no tiene racionalidad económica y tampoco sostenibilidad ambiental.

Sí, y dentro de la insostenibilidad ambiental quiero agregar que para aprobar cualquier evento de organismos genéticamente modificados según el Convenio de Cartagena de Bioseguridad (Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología) ningún Estado lo puede aprobar de un día para otro, tiene que realizarse pruebas de campo y de adaptabilidad que deben durar de uno a tres años, dependiendo del proceso. Es decir que el pedido que supuestamente hacen los productores para poder producir esta soya en la próxima campaña no tendría que ser así si seguimos las normas básicas de bioseguridad, se necesitaría -a partir de la aprobación del decreto- que se inicien los procesos de prueba en el país y que se sigan todos los controles rigurosos que deben existir.

Así, tanto a nivel social como ambiental, el hecho de introducir nuevos eventos transgénicos, que aparentemente no son aptos para el consumo humano, que por algo los están destinando sólo para el biodiesel, en Bolivia nos deja más incertidumbres porque no existen los mecanismos de control que nos aseguren que estas semillas sólo van a destinarse a ese mercado, ¡no existe forma de asegurar! La única forma sería que se regionalice y se determine dónde se va a producir esta soya y que sólo en esta región se compre la gente que va a producir para biodiesel, de lo contrario esa semilla va a mezclarse con la otra (convencional). Y no nos queda claro si es apta o no para el consumo humano o por qué, inicialmente diciendo que es sólo para biodiesel, no se están haciendo los estudios necesarios y todas estas dudas quedan en el aire.

Actualmente se produce soya con diesel subvencionado (asimismo), y esta subvención va continuar (por supuesto, sin duda alguna) y por tanto se seguirán sumando los costos ambientales.

Ambientales y económicos para el Estado, porque subvencionar 250 mil hectáreas más de producción es a costa del erario nacional en desmedro de todas las otras necesidades mayores que tienen nuestro país y nuestra población.

La otra gran y severa consecuencia es –decíamos- la mega deforestación, que –entiendo- duplicaría el promedio anual de destrucción de bosques en Bolivia.

Sí, la primera consecuencia de la deforestación, la primera obvia, es la destrucción de especies silvestres del país, tanto en flora como en fauna, al quitar la cubierta vegetal se le está destruyendo el hábitat a un sin número de especies que habitan en ella, dependiendo de la región donde se realiza la deforestación, que -según se tiene entendido- apuntan más hacia la Chiquitania y la Amazonia, que son regiones, además de ser riquísimas, muy ricas en biodiversidad, son muy sensibles y vulnerables, es decir que el cálculo que usted hace de que es el doble del impacto, de 250 mil el impacto es 500 mil, en zonas sensibles es muchísimo más.

Me explico, en la zona de la Chiquitania, que es zona de transición entre chaco y Amazonia, el acabar con un bosque implica el acabar con un ecosistema, ¡eso no tiene cálculo! Estamos acabando con especies endémicas, estamos acabando, dependiendo de la zona, como le digo, si estamos cerca de cabeceras de cuenca (entonces) estamos acabando con cuencas hidrográficas. Al acabar con la cobertura boscosa, cerca de las cabeceras de las cuencas, ¡afectamos directamente las zonas de recarga de acuíferos! Estos análisis no se hacen a la hora de ampliar la frontera agrícola, no dicen zonas de recarga de acuíferos ahí no se amplía, se amplía más allá sin tomar en cuenta ninguna previsión.

El segundo punto es el que acabo de mencionar, que el tema de la deforestación va directamente asociada a la disminución tanto de fuentes de agua, como de precipitación, es decir cuando hablamos de menos bosques estamos hablando de menos agua. Los bosques amazónicos sirven, como les llaman, los ríos voladores[2], que atraen la humedad de los océanos y mantienen la humedad en el continente, ¡regulan todo el ciclo hídrico del continente! Si acabamos con la Amazonia es como que perdiéramos los imanes de agua que tenemos, estas lluvias van a pasar de largo, o simplemente no vamos a tener la capacidad suficiente de generar nubes que nos traigan lluvias. Y no es sólo que se seca el agua subterránea, superficial, que además se contamina, sino que perdemos, disminuimos nuestra capacidad de precipitación, llueve cada vez menos, es decir el problema del agua se incrementa, que eso es una de las cosas más graves, cuando estamos hablando de deforestación, de tantos miles de hectáreas (cfr. “Día Mundial del Agua: el cambio climático y la deforestación del Amazonas secan la región”, Página Siete, 22 marzo 2019).

Y obviamente nos afecta a las personas en cuanto a los impactos del famoso cambio climático, se habla del cambio climático como si fuera algo lejano, cuando es algo muy cercano, o sea el calentamiento global está directamente asociada a todas estas acciones y actividades que está promoviendo el gobierno y las personas son directos afectadas, es decir los ciclos agrícolas son afectados, las sequías se incrementan y también los vientos, ya le decía que en Santa Cruz el tema de los vientos es cada vez más preocupante.

La vocación de los suelos de la Amazonia no es pues para la agricultura y menos para la agricultura intensiva.

Sí, asimismo, todas las zonas tanto la Chiquitania como la Amazonia, son áreas no aptas para la agricultura mecanizada (y cuyo uso va a provocar la desertificación de los suelos), sí, al ser áreas no aptas para la agricultura mecanizada, la degradación de los suelos es más acelerada y puede derivar en un proceso de desertificación no sólo de la Chiquitania, que corre mucho más riesgo, sino también del Chaco, porque son áreas más secas. Entonces, al quitarles la cobertura boscosa se les va a quitar la poca humedad que tienen, la Chiquitania principalmente, el ecosistema chiquitano está dentro del bosque seco chiquitano y es un bosque seco, es decir se quita el bosque y es la poca pequeña humedad que existe en la región, entonces el riesgo de desertificación es mucho mayor.

El actual índice de deforestación de la Amazonia ronda alrededor del 17% y con no más de un 20% ya estaríamos asistiendo al colapso de la Amazonia   

Y es realmente preocupante, en Brasil tenemos un Bolsonaro, que está sacando a los indígenas, quitándoles el territorio a los pueblos indígenas (cfr. “Brasil quiere legalizar el arrendamiento de territorios indígenas a empresas de la agroindustria”, Mongabay, 20 marzo 2019) para ampliar la soya de manera desmedida e irracional y aquí se está siguiendo ese ejemplo de destrucción de la Amazonia (cfr. “Los últimos árboles de la Amazonía”, El Deber, 30 septiembre 2018).

Como yo le decía la Amazonia, el rol que cumple en la regulación del clima regional, hablemos el clima regional porque nos afecta la inseguridad de la Amazonia, regula el clima planetario, el destruir, lo que se está destruyendo y al paso que se lo está haciendo, puede generar definitivamente consecuencias catastróficas para la toda humanidad, no sólo para nosotros.

Pasemos a la última temática, el glifosato, que –entiendo- como herbicida causa graves problemas en la naturaleza y en la salud de las personas.

El glifosato es un herbicida, como bien usted lo menciona, que viene asociado a las semillas transgénicas, es decir lo que se hace, la manipulación genética que se hace en las semillas transgénicas, que actualmente están aprobadas en Bolivia (recordemos que en la actualidad ya se usa el evento RR1: semilla resistente al glifosato), en los eventos que se han aprobado en nuestro país, es cambiarle la información genética a la semilla para hacerla resistente a este herbicida.

Uno de los principales costos en la producción es el tema de la limpieza de maleza, que dicho sea de paso era una de las actividades que generaba más empleo y sobre eso aumentaban los costos de la producción, al hacer esta semilla, que es resistente al glifosato, es decir resistente a un herbicida, ya no se necesita contratar esa mano de obra, menos empleo y se fumiga directamente con maquinaria o con avioneta y así se mantiene la soya sin asociación de malezas.

Eso es lo que hace el glifosato, es un herbicida que sido producido y patentado por Bayer Monsanto, y que viene asociado a las semillas que ellos venden, ¡es un negocio redondo para ellos! Desde los inicios de los transgénicos sus promotores han dicho que el glifosato no causa ningún efecto en la salud, y que uno puede tomar como si fuera agua, ninguno de ellos se ha atrevido a hacerlo porque ha habido muchos casos en los que se les ha dicho “tómese un vaso de glifosato”, no lo han hecho porque son conscientes de que no es así (¡y de que es un veneno!).

El glifosato causa, está comprobado que causa, incluso según la OMS, ha sido catalogado como que puede causar cáncer, como probable causante del cáncer (cfr. “Un tribunal confirma que el glifosato es «causa sustancial» de cáncer”, ABC, 20 marzo de 2019), entonces al decir que es probable causante de cáncer significa que obviamente no todas las personas que tengan contacto con ella van a contraer el cáncer, los seres humanos somos diferentes, nuestros organismos funcionan de forman diferente, pero que existe una mayor predisposición para generar diferentes tipos de cáncer en el ser humano.

Una de las principales afecciones que causa el glifosato está en los riñones. Si bien en Bolivia no existen los estudios suficientes que nos digan “éste es el problema que está causando este agroquímico” después de 10 años de transgénicos, sí existen observaciones de médicos y enfermeras que trabajan en el norte cruceño, quienes dicen que en Montero las máquinas de diálisis ya no se dan abasto, que cada vez necesitan comprar más máquinas de diálisis, es decir que ya se están viendo los efectos (en la salud) de este producto.

El cáncer infantil, cada vez existen más niños con cáncer, en el (hospital) Oncológico se ven muchos niños menonitas, cada vez más niños menonitas y niños de las zonas de producción soyera con cáncer. En las zonas de producción el problema que se ve, que está también directamente asociado al uso de agro-tóxicos, es los abortos espontáneos. Las tasas de abortos espontáneos en las zonas de producción son mayores que el promedio nacional, en Bolivia. Y también la gente ya está empezando a preocuparse porque se está dando cuenta que se esté enfermando de cosas que antes no se enfermaban.

En los estudios que se han hecho en Argentina también se ha visto que, el glifosato, en las zonas de producción sojera de Argentina hay un incremento en enfermedades, como la diabetes y el hipotiroidismo, que son enfermedades que no solían, o sea que existían en el país pero no en la dimensión que ahora existen en estas zonas. Y en nuestras zonas también parecen replicarse actualmente, es algo a ser comprobado a través de estudios, de encuestas, y para poder verificar esta información, pero según nuestros contactos con médicos de la región existen indicios que nos llevan a poder hacer estas afirmaciones que aparentemente estamos siguiendo el (mal) camino de Argentina en temas de salud.

En Estados Unidos, hace poco, un jardinero (Dewayne Johnson) ganó un juicio contra Monsanto (cfr. “El jardinero con cáncer terminal que ganó a Monsanto una demanda por US$289 millones”, BBC, 11 agosto 2018), precisamente porque pudo demostrar que la utilización del glifosato fue el que le causó la enfermedad de Hodgkin, es un tipo de cáncer (que surge en los linfocitos), el hombre está por morir.

Existen estudios contrarios obviamente, pero estos estudios a favor del glifosato, son estudios que han sido financiados por la empresa que lo produce, entonces no son concluyentes y no son objetivos y al existir la categorización de precaución, desde la OMS, es que ya está dicho, o sea la principal organización de la salud a nivel mundial nos dice que es un producto peligroso, ¡que es cancerígeno!, es decir que no hay más defensa que se pueda hacer.

A propósito, entiendo que Probioma ha sido hostigada por parte de los sectores agro-negociantes

Es un tipo de amedrentamiento, no amedrentamiento, de desprestigio, una campaña de desprestigio que se realiza contra la institución y el personal principalmente por los medios de comunicación locales, o sea los defensores de esta propuesta, principalmente en Santa Cruz, el IBCE, y desde las oficinas gubernamentales, hacen ataques directos a nuestra institución y hacen artículos en los que, si bien no nos atacan de manera directa, hacen insinuaciones que tienen que ver con los ataques directos que hacen en espacios no abiertos.

También se sabe que es desde esta institución (IBCE) que han hecho amenazas a los periodistas que han difundido información, como la que le estoy pasando en este momento, en esta entrevista, o han exigido que se les haga una entrevista a ellos como para poner una contraparte. Incluso han intentado decir que algunas de nuestras fuentes no eran válidas, y cuando entrevistamos a médicos argentinos han dicho que esos médicos “no eran médicos”, tuvimos que pedirles los títulos para demostrarles que sí eran médicos, ese tipo de cosas se han hecho.

Frente a la radicalización del extractivismo gubernamental, ¿qué nos corresponde hacer a los ciudadanos?

El primer paso es siempre la información, es informarnos e informar a nuestro entorno. Esa,  como ciudadanos comunes, es nuestra principal tarea y la siguiente es la de organizarnos. Actualmente, los que están tomando las decisiones son cuatro productores y unos cuantos dirigentes y los que somos afectados somos el resto de 11 millones de habitantes del país, tanto como consumidores de alimentos contaminados como afectados por las sequías, afectados por los vientos, afectados por las inundaciones, por todo lo que trae este modelo de producción extractivista.

Entonces, lo que nos toca es organizarnos, tal vez como consumidores para exigir que los alimentos que vamos a consumir no sean transgénicos. El argumento principal que se tiene es el de seguridad alimentaria, el segundo es el tema de seguridad energética, entonces nosotros tenemos que tomar acciones en ambos frentes. En el tema de seguridad alimentaria es organizarnos como consumidores y exigir que nuestra área de producción agrícola, nuestra frontera agrícola no sea para exportar alimentos que nos estén contaminando, ni destruyendo y que los alimentos que son para nuestro consumo sean sanos, que no contengan agro-tóxicos, que no sean transgénicos, que realmente alimenten a la población.

Y en el tema de energías es ir cambiando nuestros hábitos, nuestros patrones, nuestras formas de movilizarnos, de exigir que se tomen políticas serias en el tema energético. Ahorita el biodiesel lo están queriendo utilizar como un salvavidas porque YPFB no encuentra una gota de gas, ha llegado a importar diesel y vamos a hacer biodiesel, o sea si no hay gas entonces tenemos que cambiar la matriz energética. Hay que ir viendo qué es lo que se va a hacer de una manera responsable y la única forma es que el gobierno empiece a actuar de manera responsable y es ¡que exista una población y una sociedad civil informada y organizada!

Y ¿usted considera que éstas son cuestiones de los políticos y/o de los ciudadanos?

Desde mi perspectiva es una acción más desde la ciudadanía, porque ya ve usted que nuestro presidente en discursos de cuidado de la Madre Tierra ¡es el número uno! Pero, al no existir una ciudadanía que fiscalice y que exija que se cumpla ese discurso se queda sólo en eso. Entonces, la no existencia del discurso también es porque no existe una ciudadanía que priorice, que exija, que se movilice por estos temas.

Un  detalle final, acabo de ver el reciente discurso del presidente en NNUU

Hablando contra el glifosato, es importante también hacer alusión a ese hecho, o sea el presidente está diciendo que “el glifosato no”, entonces no. Y eso es necesario que la población le pida cuentas.

Muchas gracias Sara.

Gracias a usted José Luis.

19 de marzo de 2019.

[1] En septiembre de 2018 el gobierno del presidente Evo ha aprobado la “Ley de Aditivos de Origen Vegetal” (Ley del Etanol) en el Ingenio de la Unión Agroindustrial de Cañeros S.A. (UNAGRO), iniciando de esta forma la producción de etanol a base de alimentos en un país que tiene el nivel más alto de Latinoamérica de hambre y de inseguridad alimentaria. Bolivia es el país líder en la región con los niveles más altos de inseguridad alimentaria y de población subalimentada (nos siguen, Nicaragua con 16,2% y Guatemala con 15,8%).

[2] Los árboles en la Amazonia, a través de la evaporación, liberan a la atmósfera alrededor de 20 millones de toneladas de agua al día en estado gaseoso, es decir, como vapor de agua. Al llegar a una cierta altitud, el vapor se enfría y se condensa formando nubes que son arrastradas por los vientos hacia el interior del continente. Estas, al chocar con la cordillera de los Andes, liberan el agua en forma de lluvia regando buena parte de América del Sur. Es lo que los científicos han llamado “ríos voladores”.

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