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La “caquita”, una pasión de Evo 

Fernando G. Prado 

En todos los actos públicos, el protocolo exige que Evo Morales sea nombrado como el “excelentísimo Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia”. Pues bien, desde esa distinción y en su calidad de gobernante y primera autoridad del país, Evo invitó a los ex presidentes de Bolivia a que se atrevan a visitar el Tipnis, y como para asustarlos les dijo que ahí se hace “caquita” en el monte.

No es la primera vez que recurre a la caca. En Youtube hay colgado un video donde Evo Morales, en un discurso dicho en Palacio de Gobierno, en 2012, interpreta y define las relaciones diplomáticas con EEUU: “Ahora, tener relaciones con la Embajada de Estados Unidos es como una caca”, dice, mientras levanta su dedo índice.

“Caca” allá, “caquita” aquí, ¿qué necesidad tiene Evo de decir estas cosas? Lo más seguro es que se trate de una de esas improvisaciones a las que nos tiene acostumbrados. En su afán de devaluar a los ex presidentes, tratando de hacerlos quedar como señoritos de ciudad, echó mano de una figura quevediana.

Lo que hizo Evo es una variación de esa vieja práctica que académicamente  se conoce como “lo escatológico”. Francisco de Quevedo usó y abusó de este recurso: fue un gran apasionado de la “caca”, bastante más que su Excelencia. En su soneto 535, expuso una conclusión triunfal: “la vida empieza en lágrimas y caca”. ¿Alguien lo puede desmentir?

El subconsciente es un estado del yo muy peligroso, aflora el rato menos pensado. El subconsciente es la fuerza a la que recurre el individuo cuando está en situaciones límite, por eso es audaz y procaz. Es claro que para Evo el tema Tipnis es uno de los más ingratos, no se siente cómodo porque va en contra de lo que fueron sus primeros días de gobernante, cuando todavía encandilaba a la gente diciendo que el era un hombre indígena, que respetaba el “ama sua, el ama llulla, el ama quella”. Al verse presionado por su propia frivolidad y por los intereses que están detrás de la carretera por el Tipnis, al saber que está traicionándose así mismo, al saber que la está “embarrando”, su subconsciente tal vez habló por él, y se acordó de la “caquita”, esa materia humana nauseabunda, ¿más que la carretera para los cocaleros?

No se sabe si al fin cumplirá con la invitación que hizo, tanto Carlos Mesa y Tuto Quiroga ya le tomaron la palabra, y ya dijeron públicamente que están esperando que Palacio de Gobierno los convoque para ir al Tipnis a “hacer caquita”. Dichosos ellos, tienen la posibilidad de ir a esa selva intacta, ojalá nosotros pudiéramos hacer lo mismo: conocer el Tipnis, antes de que los cocaleros y el narcotráfico lo vuelvan “caquita”.

¿Cómo sería ese viaje escatológico? ¿Se imaginan los tres presidentes internándose entre la naturaleza agreste, adoptando la adecuada actitud corporal, agazapados, en cuclillas, haciendo su “caquita”? Que nadie se burle, el Tipnis lo vale. Si eso haría que Evo Morales abandone sus pretensiones de destrozar el Tipnis, pues bien vale que los ex presidentes viajen al parque y escriban con letras doradas (el color viene al caso) una página gloriosa para el medioambientalismo. Sería la primera vez que una selva se salva solo con hacer “caquita” en el monte, sanamente como lo hace el monito.

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