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La familia gremial de El Alto tras dos años de ausencia del temible Braulio Rocha 

Foto: Rudy Guarachi

Se refieren entre ellos como “familia gremial”, posiblemente por que sufren todos los días la precariedad de las calles, la crueldad de las temperaturas y la indiferencia de un sector político que sólo busca, según ellos, “sus apetitos personales”.

Muchos llegaron a La Paz después de la histórica relocalización minera del decreto 21060. Son los gremiales alteños, quienes muchas veces sólo son convocados para procesos electorales sin siquiera ser escuchados.

La Federación de Trabajadores Gremiales, Artesanos, Comerciantes Minoristas y Vivanderos de El Alto realizó este lunes, en el coliseo deportivo 12 de Octubre, su congreso ordinario para elegir a su nuevo directorio. Hilda Quispe Mollo fue ratificada en el cargo de Secretaria Ejecutiva que ejerce desde 2015.

“Pensaba dejar la federación porque mi gestión terminó. He tenido demasiado trabajo”, dijo en entrevista con Rimay Pampa.

Sorprendida por el respaldo recibido de sus compañeros tras una gestión por demás complicada, aseguró que sólo busca seguir luchando por sus bases.

Quedó en la historia aquel 10 de noviembre de 2015, cuando dirigió a sus bases para sacar de la dirigencia a Braulio Rocha, que controló este sector por aproximadamente 18 años, tiempo en el que varios intentaron expulsarlo por diversas denuncias de corrupción, amenazas e incluso asesinato.

“(Ha sido) demasiado complicado el destruncaso a Braulio Rocha, que era ejecutivo de muchos años, ha sido un poco fuerte la tomada”, aseguró.

Al igual que otros dirigentes recibió amenazas. “Yo te voy a matar como puta”, recuerda que le dijo Rocha el día que tomaron las oficinas del gremio.

Agradeció a Alicia Luque, de la asociación de tarimeros de Villa Dolores; y a Vicky, de la asociación Nueva Esperanza por su lucha constante. “No sé qué coraje he puesto”, añadió sonriente.

Señaló que los seguidores de Rocha continúan buscando cargos como “trampolín político” para satisfacer “su apetito personal”; entre broma y broma los llama “pulguitas” o “alumnos” de Rocha.

Hilda Quispe denunció que Santiago Ticona, Blanca Arancibia, Damaso Quina y Antonia Narvaez tomaron hace tiempo las oficinas del gremio, tras una negativa en el aval de una resolución, con el fin de dividir la familia gremial, pero fracasaron.

Su meta es recuperar las oficinas gremiales y luchar por asentamientos legales. No le interesa vivir de la dirigencia, solo quiere ayudar a aquellos que ve todos los días en las calles; mujeres de pollera en su mayoría. Y piensa que los jóvenes deben continuar el camino de la “familia gremial” para dirigirlo, organizarlo y no dividirlo porque “todos somos del comerciante o del comercio”, asegura.

“Basta de este divisionismo, ya no quiero más divisiones en El Alto, debemos estar unidos como familia gremial”, sostuvo.

Para rematar sus ideas, criticó al Gobierno por construir canchas de césped cuando existen otras necesidades. “No podemos estar todo el tiempo en la calle; muchos productores llegan a la ciudad y no hay nada”, protestó.

El Censo 2012 estableció que la ciudad de El Alto tiene más de 848 mil habitantes, de los cuales aproximadamente 70 mil están dedicados a la actividad gremial y organizados en más de 300 asociaciones de diferentes rubros.

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