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Sobre madre detenida que flageló a su niño, algunas sugerencias y reflexiones 

En días pasados se hizo viral en las redes sociales una flagelación -al parecer con un tubo- propinada por una joven a su hijo de aproximadamente 3 años de edad; la progenitora amenaza que lo seguirá haciendo hasta que su pareja retorne a casa para llevarse al niño. Este hecho causó tanta indignación en la opinión pública y las autoridades que hasta el propio Ministro de Justicia ha iniciado una acción penal en contra de la madre.
No vi el vídeo completo, no lo soportaría, pero lo que observé es suficiente no solo para detenerse, analizar y preguntarse ¿cómo puede suceder esto? En realidad, como sociedad sabemos por qué y cómo. Somos un país con niveles bajos en educación, con una cultura de violencia normalizada, un país permisivo en la difusión de contenidos dañinos, un país que da más importancia al carnaval que a la familia, un país que prefiere mirar el pasado en lugar de mirar el espejo para verse a sí mismo.
El tema es ¿qué hacemos ahora? Por mis años tanto como padre como gestor social me permito plantear algunas sugerencias tanto a mis colegas padres y madres como a nuestras autoridades y, ¿por qué no, a nuestros jóvenes que serán los futuros padres y madres en nuestra sociedad:

CURRÍCULO EDUCATIVO PARA LA VIDA REAL. Suprimir contenidos superfluos y afinar temas prácticos y urgentes como la convivencia y los valores sociales. Las Unidades Educativas deberían ser espacios de mayor encuentro familiar con mayor participación; hoy son espacios cerrados de 4 a 5 horas donde casi todo es prohibido para los padres y madres. La respuesta es la Educación, basta de más leyes y penalización. Las normas que tenemos simplemente hacerlas cumplir.


EDUCACIÓN SEXUAL VERDADERA. Basta de solo métodos anticonceptivos que terminan siendo un programa de incentivo y promoción a las relaciones sexuales. Quienes lo imparten deben primero conocer la complejidad de la sexualidad, tomando en cuenta la propagación exponencial de enfermedades de transmisión sexual (incluso no coital) pasando por valores como responsabilidad, la fidelidad y hasta la abstinencia. 
Al respecto, en Bolivia existen cientos de miles de jóvenes cristianos que optan por la abstinencia lo cual es una opción libre y genuina pero que, sin embargo, se convierte en una prueba dura de sobrellevar porque estos chicos se convierten en el blanco de humillaciones y bulling.
BASTA DE SER «BIEN AMIGUITOS DE LOS HIJOS». Hay que ser PADRES y MADRES AMIGABLES, es decir, saber poner límites y reglas porque éstas forman y evitan este tipo de extremos. La disciplina la debemos entender como autoregulación, ¿cómo exigir disciplina si no somos disciplinados nosotros? Cambiar el: “tú me cumples” (tal como sonaría un sargento instructor), por un: “cumplamos, yo también, ayúdenme a lograrlo y lo hacemos todos”.
AMARLOS TANTO QUE NO QUEDE DUDA. A los hijos hay que hacerles sentir que son valorados porque de esa forma ellos también serán capaces de dar amor a sus hijos. No quisiéramos que ellos crezcan desamorados y nos juzguen con el tiempo. Si así fuera, ¿qué cara tendríamos luego? Conozco varios casos de mujeres y hombres que comenzaron mal la maternidad/paternidad y terminaron siendo grandes madres y padres con hijos ya grandes muy amorosos.
DEJAR DE VER A LOS HIJOS COMO PROPIEDAD, como cosas que podemos descartarlas, dañarlas, destruirlas o hacerlas pretexto de chantajes. SON PERSONAS con todos sus derechos, pero requieren de la sociedad y del Estado para hacerlos cumplir. Ayudémoslos. Debe acabarse eso de “es mi hijo y hago lo que quiera con él”, ¿es decir, “le puedo pegar”, “le puedo matar”? Por aquí viene el problema de fondo.

“OK NO PAREJA, PERO SI BUENOS COMPAÑEROS”. Que los problemas de los padres deban ser entre ellos y deban ser resueltos de tal forma que, logren si no la mejor química, amor o amistad, por lo menos un compañerismo respetuoso y constructivo para su hijo. Y si en ese intento hay perdón y se da la magia, ¡fiesta! Todos felices.
EVITAR PELICULAS Y PROGRAMAS SEXISTAS, MACHISTAS, VIOLENTOS, si nos indignamos de la depravación de alguna gente ¿por qué le encargamos a una «NIÑERA DEPRAVADA» como la TV? Que estén horas de horas con nuestros hijos ¿cosificándolos? En la ciudad de El Alto se vio cómo unos jovencitos se golpearon hasta romperse las costillas porque gustaban de ver peleas UFC, preguntémonos ¿cómo actuarán estos jóvenes al ser padres cuando se enfrenten a la rebeldía infantil? Urge supervisión y orientación. Y si los podemos evitar, mejor.
SUPERVISAR INTELIGENTEMENTE EL INTERNET y los contactos y grupos de los hijos para detectar toda expresión de violencia verbal, psicológica o física. No conformarse con decir “los chicos ahora están más capos”, si es así, pues los padres tenemos que hacernos capos también, es decir, actualizarnos y aprender de las tecnologías sin quedar atrapados en el intento. Hagámoslo con juicio, así como queremos que los hijos lo hagan. El Facebook termina siendo una droga que afecta tanto la salud como el tiempo, tiempo que podría ser mejor invertido.
DEJAR DE HABLAR CON LAS MANOS, que golpes, que palmadas, que puñetes, que apretadas, que jaladas, o insultos y palabrotas. Alguna vez escuché disimuladamente a un grupo de jóvenes que de cada 3 palabras pronunciaban un disparate. Esto también es violencia. Hay que utilizar la riqueza de nuestro idioma para comunicarnos y para educar a los hijos; y que el contacto físico sea para abrazarnos, jugar, felicitarnos y acariciarnos.
UN SISTEMA PENAL QUE ASOCIE LA SANCIÓN CON LA EDUCACIÓN, no que los violentos se asocien y terminen peor. En este tema estamos años luz. Es necesaria una POLÍTICA EDUCATIVA RECTORA que guíe o participe en todas las actividades estatales y por consecuencia sociales.
FINALMENTE, LA SIGUIENTE VEZ ELIJAMOS AUTORIDADES EJEMPLARES EN SU FAMILIA. Los politiqueros no solucionan problemas reales, las empeoran. Aparecen autoridades que vienen de dirigencias aguerridas que van “hasta las últimas consecuencias”. No, necesitamos gobernantes y líderes que conduzcan en paz y respeto para un futuro sin violencia.
Esta madre violenta es solo un caso … ¿qué hay de lo que está sucediendo realmente, en la lejanía de los pueblos, laderas o en las casas mismas?
Más allá de las acciones que podamos exigir a las autoridades Y QUE ESTAN OBLIGADAS A CUMPLIR, nosotros debemos avanzar como individuos y sociedad, DESAPRENDER la violencia y aprender a vivir en una cultura de paz y respeto. Históricamente cuando una sociedad destruye la familia y sus valores, esa sociedad se autodestruye. No queremos eso para nuestros hijos, no queremos eso para Bolivia.

Abraham Quiroga
Es gestor, dirigente y activista social
abrahamquiroga@hotmail.com

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